Los sabores auténticos de Chile, ahora más cerca de ti.
Reserva tu mesaToda gran historia tiene un comienzo humilde. Corría el año 1912 en las bulliciosas calles del antiguo barrio de Estación Central cuando Benjamín Valenzuela encendió la primera chispa de este legado. En sus inicios, el local era un rincón de paso donde los trabajadores se abastecían de carbón, charqui y huevos duros. Con el paso del tiempo, el mostrador comenzó a llenarse de diferentes picadillos y los primeros tragos para animar el espíritu. La semilla de un clásico había sido plantada.
El alma del lugar cambió para siempre en la década de los sesenta. La llegada de Marta Herrera trajo consigo el calor del hogar y los secretos de la cocina de antaño. Fue ella quien transformó esa antigua cantina de paso en un verdadero restaurante, inundando el salón con los aromas de las plateadas, las mechadas, las prietas y las cazuelas humeantes. Sus recetas típicas chilenas fueron evolucionando, forjando el inconfundible sabor que hoy nos define.
Toda buena mesa necesita un buen brindis. Guillermo Valenzuela, un alquimista de la barra al que le fascinaba experimentar con nuevos brebajes, creó en 1979 un trago dulce y misterioso que bautizó como "Submarino". Sin embargo, el destino tenía otros planes para su creación. Durante el feroz sismo de 1985, un grupo de acalorados periodistas alemanes llegó al local buscando un respiro. Cautivados por su sabor, bebieron varias copas sin notar lo engañador de su dulzor, hasta que la tierra pareció moverse de nuevo bajo sus pies. "¡Este es el verdadero terremoto!", exclamaron. Ese día nació un mito.
Ya éramos un secreto a voces, pero en 2010 la historia dio un salto internacional. El legendario chef Anthony Bourdain cruzó nuestras puertas. Se sentó, probó nuestra esencia, y quedó absolutamente maravillado. Con su estilo inconfundible, resumió la experiencia con un rotundo "Fucking awesome". Sus palabras resonaron en el mundo entero, convirtiendo a El Hoyo en un destino de culto a nivel global.
La pandemia nos obligó a cerrar temporalmente, pero el espíritu no se apagó: nos reinventamos creando nuestra tienda virtual para llevar los productos al vacío directamente a la casa de nuestros clientes. Fue en ese momento de incertidumbre cuando surgió una nueva oportunidad. Mallplaza nos invitó a ser los grandes exponentes de la gastronomía chilena en su proyecto Mercado del 14. Con muchísimo esfuerzo y convicción personal, logré instalar El Hoyo 1912, una apuesta en solitario para llevar nuestras recetas de siempre a un nuevo público.
Un año después de esta apertura, el histórico barrio de Estación Central comenzó a cambiar drásticamente. Frente al desgaste de los años y lo difícil que se había puesto el entorno, los tíos decidieron que era momento de dar un paso al costado. El legado de nuestra familia era demasiado grande para dejarlo desaparecer, por lo que tomé las riendas de la marca. Buscando un espacio que pudiera albergar la nostalgia del local original, me asocié con José Luis y Aaron para abrir "El Hoyo" en calle Condell (Barrio Italia), un proyecto hermano enfocado en una experiencia inmersiva que te transporta a las fondas de tu infancia.
Hoy, ambas experiencias conviven y brillan con luz propia. Aquí, en El Hoyo 1912 de Mallplaza Vespucio, nuestra promesa es clara: ser tu refugio de sabor en medio de la ciudad. Puede que no estemos en una ramada, pero te garantizamos que en cada plato encontrarás nuestra esencia intacta. Somos el lugar donde la comida rica, contundente y con verdadero sazón campestre chileno te espera siempre, transformando tu paseo por el mall en un reencuentro con nuestras mejores tradiciones.
Mercado del 14 - Mallplaza Vespucio
Froilán Roa 7107
La Florida, Santiago.
Lunes a Jueves: 12:30 a 21:30 hrs.
Viernes y Sábado: 12:30 a 22:15 hrs.
Domingo: 12:30 a 21:30 hrs.